Desde lo más alto de la columna
Desde lo más alto de la columna, dónde comienza la nuca. Dónde, cuando se agacha, se forma se forma un valle a veces cubierto por una mata tupida de pelo oscuro. Hasta ese lugar en sombra, que solo ve la luz cuando mira las estrellas. Ese lugar que comienza donde termina la oreja y sigue bajando por esa, tan nítida, línea de la quijada. Ese lugar que se esconde tímidamente debajo de la barbilla y reaparece triunfante en el lago que tapa la garganta.
Por todos esos lugares, se posa ella.
Ella, formada por eslabones de plata. Cada tres o cuatro, uno más grande. El color plateado del metal, ya gastado por el uso, contrasta con el cálido color de la piel.
Ella, infinita, lo envuelve. Ella se posa delicadamente sobre el cuello y adopta su forma, como queriendo camuflarse. Se escurre entre esa duna que forma la clavícula al reír.
Ella forma parte. Se vuelve una contigo, se funde en ti. Cada eslabón ocupa un lugar, un espacio preciso de tu mundo, el único. No podría haber otro, rompería con la armonía. Pero, ¿no lo hace ya? ¿O es que acaso la complementa?
Ella lo vuelve inalcanzable, tan solo un sueño. Pero a la vez le queda bien. Ella lo hace prohibido. ¿Pero lo prohibido no es lo que, muchas veces, más se quiere tener? Yo creo que sí. Pero ¿por qué? ¿Por que lo quiero, o por que de verdad lo creo? No lo sé.
-¿Manuela?... ¿sigues ahí?
Fui despertada de mi sueño. No me gusta cuando pasa eso.
Por todos esos lugares, se posa ella.
Ella, formada por eslabones de plata. Cada tres o cuatro, uno más grande. El color plateado del metal, ya gastado por el uso, contrasta con el cálido color de la piel.
Ella, infinita, lo envuelve. Ella se posa delicadamente sobre el cuello y adopta su forma, como queriendo camuflarse. Se escurre entre esa duna que forma la clavícula al reír.
Ella forma parte. Se vuelve una contigo, se funde en ti. Cada eslabón ocupa un lugar, un espacio preciso de tu mundo, el único. No podría haber otro, rompería con la armonía. Pero, ¿no lo hace ya? ¿O es que acaso la complementa?
Ella lo vuelve inalcanzable, tan solo un sueño. Pero a la vez le queda bien. Ella lo hace prohibido. ¿Pero lo prohibido no es lo que, muchas veces, más se quiere tener? Yo creo que sí. Pero ¿por qué? ¿Por que lo quiero, o por que de verdad lo creo? No lo sé.
-¿Manuela?... ¿sigues ahí?
Fui despertada de mi sueño. No me gusta cuando pasa eso.

1 Comments:
lo leí sin pestañar. me deslizo como una pelotita cuesta abajo, cuando lo leo. parece que no acaba pero se ve forzado a terminar. la descripción casi me deja sin aliento: como una canción
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